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🏆 Super Bowl LX: Seattle impone su ley desde la defensa y supera a los Patriots en Santa Clara

Por Carlos García – Touchdown Diario

La Super Bowl LX no fue un partido de fuegos artificiales ofensivos ni de intercambios constantes de golpes. Fue, más bien, una batalla de control, paciencia y castigo progresivo. En el Levi’s Stadium de Santa Clara, los Seattle Seahawks se impusieron por 29-13 a los New England Patriots, en un duelo que se fue inclinando poco a poco hacia el lado de Seattle hasta convertirse en una victoria incuestionable.

No fue una paliza inmediata, pero sí un partido en el que los Seahawks nunca dejaron respirar a su rival.


🕰️ Primer cuarto: tanteo, defensa y primeros golpes

El partido arrancó con ambos equipos mostrando respeto mutuo. Los Patriots intentaron establecer a Drake Maye con pases rápidos y juego corto, mientras que Seattle apostó desde el primer drive por Kenneth Walker III para marcar territorio.

La defensa de los Seahawks dejó claro desde el inicio que no iba a ser una noche cómoda para New England. Presión interior, coberturas cerradas y una velocidad que sorprendió a la línea ofensiva rival.

El primer golpe llegó en forma de field goal de Jason Myers, que puso el 3-0 en el marcador tras una larga posesión de Seattle. No era una ventaja grande, pero sí una declaración de intenciones: los Seahawks iban a jugar en campo rival.


🧱 Segundo cuarto: Seattle controla, Patriots sobreviven

En el segundo cuarto, el guion se mantuvo. Los Patriots lograron frenar varias series de Seattle, pero no conseguían avanzar con continuidad en ataque. Maye empezó a sentir la presión, forzando lanzamientos y teniendo que improvisar más de lo deseado.

Seattle amplió la ventaja con dos nuevos field goals de Myers, llevando el marcador hasta el 9-0. Cada punto caía como una losa para New England, incapaz de responder.

Antes del descanso, los Patriots encontraron algo de oxígeno gracias a un drive sostenido que terminó también en field goal, dejando el marcador en 9-3 al descanso. Seguían vivos, pero la sensación era clara: Seattle dominaba el ritmo del partido.


Tercer cuarto: el punto de inflexión

Si el partido estaba todavía abierto al inicio del tercer cuarto, ese tramo fue el que lo cambió todo.

Seattle salió del vestuario con una marcha más. La defensa empezó a ganar duelos individuales, forzando errores y acorralando a Maye. En una de esas acciones llegó la jugada que cambió el partido: una intercepción devuelta para touchdown, que disparó el marcador hasta el 16-3.

El golpe fue durísimo. Los Patriots no solo iban por detrás en el marcador, sino que empezaban a verse superados mentalmente. Seattle aprovechó ese momento para seguir apretando y, tras otra buena serie ofensiva, Myers añadió otro field goal para el 19-3.

El tercer cuarto terminó con la sensación de que el partido se le escapaba a New England.


🔥 Último cuarto: intento de reacción y sentencia final

Los Patriots, heridos pero no rendidos, encontraron finalmente la end zone en el último cuarto con un touchdown de Drake Maye a Mack Hollins, que recortó distancias hasta el 19-10. Por un momento, el partido pareció reabrirse.

Pero esa esperanza duró poco.

Seattle respondió como hacen los campeones: drive largo, carrera tras carrera de Kenneth Walker III, desgaste constante y un touchdown de pase de Sam Darnold a AJ Barner que devolvió el golpe y puso el 26-10 en el marcador.

A partir de ahí, el partido quedó sentenciado. Un nuevo intercambio de puntos dejó el marcador final en 29-13, reflejo fiel de lo que fue el encuentro: Seattle siempre un paso por delante.


🧠 Análisis: una Super Bowl ganada desde el control

Los Seahawks no ganaron este partido con espectacularidad, sino con inteligencia y disciplina:

  • Defensa asfixiante durante tres cuartos
  • Ataque paciente, sin errores
  • Dominio del reloj y del campo

Kenneth Walker III fue el motor ofensivo y MVP del partido, pero el verdadero protagonista fue el plan colectivo de Seattle.

Los Patriots, por su parte, pagaron caro su mal inicio. En una Super Bowl, regalar tres cuartos sin anotar touchdowns es una condena.


🔚 Conclusión

La Super Bowl LX fue una lección de cómo se gana un gran partido sin necesidad de brillo constante. Seattle supo esperar su momento, castigar los errores y no perder nunca el control emocional del encuentro.

Los Seahawks se coronan campeones con justicia, mientras que los Patriots se marchan con la sensación de haber llegado tarde a su propia final.

Una Super Bowl menos explosiva, pero igual de contundente.

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