Por Carlos García – Touchdown Diario.
La quinta jornada de la NFL dejó una colección de actuaciones históricas, finales agónicos y errores difíciles de explicar. Aaron Rodgers volvió a escribir su nombre en los libros de récords, Drake Maye firmó una exhibición para reivindicarse entre los mejores quarterbacks jóvenes de la competición y San Francisco mantuvo su condición de invicto tras sobrevivir a un espectacular intercambio de golpes ante Seattle. En Pittsburgh, los Steelers tumbaron a unos Colts que pagaron sus errores; en Nueva York, Giants y Commanders protagonizaron uno de los empates más surrealistas de los últimos años.
Y eso fue solo una parte de lo ocurrido. Joe Burrow lanzó cuatro pases de touchdown, Detroit volvió a demostrar su poder ofensivo, Minnesota conservó su imbatibilidad y los Jets encontraron oxígeno en un partido que parecía condenado a decidirse por los pequeños detalles. La jornada terminó con Baltimore imponiéndose a Atlanta en la prórroga.
Estos son los partidos, las actuaciones y las claves que marcaron el domingo de la Semana 5 de la NFL:
Indianapolis Colts 22 – 34 Pittsburgh Steelers : Rodgers sigue haciendo historia
Aaron Rodgers continúa desafiando el paso del tiempo. El veterano quarterback lideró la victoria de Pittsburgh frente a Indianapolis con tres pases de touchdown, incluido uno de 80 yardas, en una tarde en la que también brilló con luz propia Jaylen Warren.
El running back fue una auténtica pesadilla para la defensa de los Colts. Terminó con 188 yardas totales —101 por tierra y 87 por recepción— y dos touchdowns. Su actuación tuvo dos jugadas extraordinarias: una recepción de 80 yardas que terminó en anotación y una carrera de touchdown de 50 yardas. Una combinación de explosividad y versatilidad que explica por qué los Steelers encontraron tantas dificultades para ser frenados cuando Warren recibió espacio.
Rodgers, por su parte, alcanzó los 582 pases de touchdown en su carrera, incluidos los playoffs, superando los 579 de Peyton Manning y situándose en la tercera posición histórica, solo por detrás de Tom Brady y Drew Brees. Además, llegó a 166 victorias en temporada regular, superando a Ben Roethlisberger.
El partido también tuvo valor colectivo. Pittsburgh consiguió castigar a Indianapolis con jugadas explosivas y aprovechó mejor sus oportunidades ofensivas. Los Colts sumaron 22 puntos, pero no lograron contener a Warren ni evitar que Rodgers encontrara conexiones decisivas.
La clave del partido: la capacidad de Pittsburgh para convertir unas pocas acciones en golpes demoledores. Warren fue el factor diferencial, mientras que Rodgers demostró que todavía conserva recursos para cambiar un encuentro con un solo lanzamiento.
Mi lectura: los Steelers necesitan mantener esta regularidad para competir con los mejores de la AFC, pero actuaciones como esta les dan una identidad clara. Cuando Rodgers encuentra a sus receptores y Warren amenaza tanto por tierra como por aire, la ofensiva tiene herramientas para poner en problemas a cualquier rival. Indianapolis, en cambio, tendrá que revisar su respuesta defensiva ante las jugadas explosivas.
Las Vegas Raiders 17 – 45 New England Patriots : Drake Maye presenta su candidatura
Si había dudas sobre Drake Maye después de un inicio de temporada irregular, su actuación ante Las Vegas fue una respuesta contundente. El quarterback de los Patriots completó 26 de 34 pases para 374 yardas y cuatro touchdowns, sin intercepciones. También sumó una anotación terrestre y terminó con un rating de 150,9.
Maye dirigió una ofensiva que alcanzó los 45 puntos y que encontró soluciones por diferentes vías. DeMario Douglas abrió el camino con una recepción de touchdown de 35 yardas; Hunter Henry anotó en el segundo cuarto y Kyle Williams amplió la ventaja tras el descanso con una espectacular recepción de 34 yardas. El propio Maye se encargó de culminar otra serie con una carrera de tres yardas.
Los Patriots llegaron al descanso con un 21-7 favorable y terminaron de romper el encuentro en el tercer cuarto. Las Vegas nunca consiguió frenar el ritmo ofensivo de su rival y acumuló únicamente 38 yardas terrestres en todo el partido.
Maye firmó, además, una combinación estadística extraordinaria: se convirtió en el jugador más joven de la historia en registrar al menos 350 yardas de pase, cuatro touchdowns aéreos, un rating de 150 o superior y una anotación por carrera en un mismo encuentro.
Los Raiders tuvieron algunos destellos. Brock Bowers sumó ocho recepciones para 110 yardas y un touchdown, mientras que Kirk Cousins terminó con 243 yardas de pase y una anotación. Sin embargo, el ataque terrestre no funcionó y el equipo nunca encontró una respuesta sostenida. Con el marcador ya decidido, el novato Fernando Mendoza debutó en la NFL y completó seis de sus ocho pases para 48 yardas.
La clave del partido: la eficiencia de Maye. New England produjo 536 yardas totales, convirtió seis touchdowns y no necesitó recurrir a una remontada ni esperar errores del rival para controlar el encuentro.
Mi lectura: esta es la versión de Drake Maye que los Patriots necesitan para convertirse en un aspirante serio. Su precisión, su capacidad para atacar en profundidad y su amenaza terrestre obligan a las defensas a cubrir demasiadas posibilidades. La victoria también es importante para Mike Vrabel, que empieza a encontrar respuestas después de un comienzo complicado. En Las Vegas, la derrota deja una pregunta incómoda: ¿cómo puede competir el equipo si no consigue establecer su juego terrestre?
New York Giants 27-27 Washington Commanders: una prórroga para olvidar
Hay empates que parecen justos y otros que dejan a los dos equipos preguntándose cómo pudieron escapar de la victoria. El duelo entre Giants y Commanders pertenece claramente a la segunda categoría.
Washington parecía tener el encuentro controlado después de construir una ventaja de 27-13 en el último cuarto. Jayden Daniels, de regreso tras su lesión en el codo izquierdo, había mostrado de nuevo su capacidad para desequilibrar tanto por aire como por tierra. El quarterback terminó con 199 yardas de pase, 103 terrestres y dos touchdowns de carrera, demostrando que su movilidad sigue siendo una de las armas más peligrosas de la NFL.
Pero los Giants no se rindieron. Jameis Winston lideró la reacción con dos pases de touchdown en el último cuarto: uno para Isaiah Likely y otro para Malik Nabers, ambos desde 17 yardas. Winston terminó con 326 yardas y tres touchdowns, mientras que Nabers sumó 121 yardas de recepción y Likely atrapó 11 pases para 94 yardas y dos anotaciones.
La remontada llevó el partido a la prórroga, donde empezó el auténtico despropósito.
Los Giants tuvieron la oportunidad de acercarse a una patada ganadora, pero Cam Skattebo perdió el balón cuando su equipo avanzaba hacia la zona de anotación rival. Washington recuperó la posesión y Daniels condujo a los Commanders hasta la yarda 24 de Nueva York.
Con apenas 12 segundos por jugar y sin tiempos muertos, Washington tenía una última oportunidad de preparar un intento de field goal. Sin embargo, Daniels intentó avanzar por el centro, fue detenido sin ganar terreno y el reloj siguió corriendo. Los Commanders no consiguieron colocar el balón para detener el tiempo y el partido terminó 27-27.
El empate fue un alivio para los Giants y una enorme decepción para Washington, que había dejado escapar una ventaja de dos touchdowns y desperdiciado una oportunidad de ganar en la última jugada.
La clave del partido: la incapacidad de ambos equipos para cerrar el encuentro. Los Giants regalaron el balón en la prórroga y Washington no supo gestionar los últimos segundos.
Mi lectura: el regreso de Daniels fue una excelente noticia para los Commanders, pero el desenlace es difícil de justificar. La responsabilidad no puede recaer únicamente sobre el quarterback: la gestión colectiva de la última posesión fue deficiente. Para los Giants, Winston demostró carácter y capacidad para producir bajo presión, aunque el equipo tampoco puede estar satisfecho después de desperdiciar su propia oportunidad de victoria.
San Francisco 49ers 32-29 Seattle Seahawks: los invictos sobreviven al caos
El duelo divisional entre San Francisco y Seattle respondió a las expectativas y terminó con los 49ers conservando su récord perfecto: cinco victorias en cinco partidos.
El encuentro cambió de dueño en varias ocasiones. Los 49ers golpearon primero con una recepción de touchdown de Mike Evans, pero Seattle respondió y mantuvo el marcador ajustado durante la primera mitad. Un balón suelto recuperado por la defensa de San Francisco en la zona de anotación permitió a los visitantes ampliar su ventaja antes del descanso.
Los Seahawks reaccionaron después del intermedio. Jason Myers convirtió tres field goals y Sam Darnold conectó con Jaxon Smith-Njigba para un touchdown de 16 yardas. Seattle llegó a colocarse por delante 26-21 y parecía tener el partido bajo control.
Sin embargo, los 49ers encontraron una nueva vía para responder. Brock Purdy conectó con Brandin Cooks para una anotación de siete yardas y San Francisco convirtió después la jugada de dos puntos gracias a la conexión entre Purdy y Evans. El marcador pasó a ser 29-26.
Myers empató el encuentro con un field goal de 40 yardas, pero todavía quedaba tiempo para una última ofensiva de San Francisco. Purdy dirigió una serie de ocho jugadas y Eddy Piñeiro convirtió una patada de 44 yardas con 1:56 por jugar.
Seattle tuvo una última oportunidad, pero no consiguió completar la remontada. Los 49ers sobrevivieron a un encuentro en el que ambos equipos cometieron errores y en el que la defensa de San Francisco aprovechó mejor las situaciones decisivas.
Smith-Njigba fue uno de los grandes protagonistas de Seattle, con cinco recepciones para 102 yardas y un touchdown. Con esta actuación, se convirtió en el cuarto jugador de la historia de la NFL en sumar al menos 100 yardas de recepción y una anotación en cuatro de los primeros cinco partidos de su equipo en una temporada.
La clave del partido: San Francisco supo responder cuando Seattle tomó la iniciativa. La conexión entre Purdy y sus receptores permitió mantener vivo el ataque, y Piñeiro resolvió una última serie de máxima presión.
Mi lectura: los 49ers todavía tienen aspectos que corregir, especialmente en la gestión de los balones perdidos, pero ganar un partido así refuerza la confianza del vestuario. No siempre se puede dominar; a veces, los aspirantes deben demostrar que saben sobrevivir. Seattle dejó escapar una oportunidad importante en casa y tendrá que mejorar su ejecución en los momentos decisivos.
El resto de la jornada: victorias importantes y equipos contra las cuerdas
Cincinnati Bengals 31-24 Miami Dolphins
Joe Burrow lanzó cuatro pases de touchdown y terminó con 190 yardas, sin intercepciones. Su conexión con Ja’Marr Chase volvió a ser determinante, con una anotación de 45 yardas que recordó el potencial explosivo de la pareja.
Miami llegó a acercarse después de ir perdiendo por una diferencia considerable, pero la reacción fue insuficiente. Malik Willis aportó 74 yardas de carrera y un touchdown terrestre, mientras que Ollie Gordon II sumó 88 yardas por tierra y otra anotación.
Los Dolphins mejoraron su producción terrestre, pero siguen sin encontrar una solución consistente en el juego de pase. Cincinnati, por su parte, evitó una derrota que habría complicado todavía más su situación antes de la semana de descanso.
Minnesota Vikings 23-13 New Orleans Saints
Los Vikings mantuvieron su imbatibilidad con una victoria trabajada en Nueva Orleans. Kyler Murray completó 24 de 30 pases para 229 yardas y un touchdown, sin pérdidas de balón, y encontró en Justin Jefferson a su principal aliado. El receptor regresó tras su lesión y terminó con 79 yardas y una anotación.
Aaron Jones añadió 113 yardas terrestres y un touchdown, proporcionando equilibrio a una ofensiva que necesitaba una actuación más completa.
La defensa de Minnesota volvió a presionar de forma constante y limitó a los Saints a solo 142 yardas totales. Los Vikings siguen invictos y empiezan a combinar una defensa agresiva con una ofensiva cada vez más cómoda en el sistema de Kevin O’Connell.
Cleveland Browns 12 – 17 New York Jets
Los Jets consiguieron una victoria muy necesaria ante Cleveland en un partido de anotación baja y máxima tensión. La defensa neoyorquina tuvo un papel protagonista y el novato David Bailey registró tres sacks en apenas su quinto encuentro profesional.
La actuación de Bailey tiene especial valor: se convirtió en el tercer jugador de las últimas 24 temporadas en conseguir tres sacks en un partido dentro de sus cinco primeros encuentros en la NFL.
Cleveland volvió a demostrar que su defensa puede competir, pero el equipo no consiguió transformar sus oportunidades en suficientes puntos. Para los Jets, el triunfo supone una inyección de confianza después de un inicio de temporada complicado.
Houston Texans 26-3 Tennessee Titans
Houston logró una de las victorias más cómodas de la jornada y dejó a Tennessee todavía sin conocer el triunfo. C.J. Stroud lanzó para 261 yardas y un touchdown, mientras que la defensa de los Texans controló el encuentro y limitó las opciones ofensivas de los Titans.
La diferencia estuvo en la capacidad de Houston para mantener el partido bajo control sin asumir riesgos innecesarios. Tennessee, por el contrario, necesita encontrar soluciones ofensivas con urgencia: cinco derrotas en cinco partidos empiezan a convertir cada jornada en una prueba de supervivencia.
Chicago Bears 7 – Green Bay Packers 31
Green Bay se impuso con autoridad a Chicago en un encuentro que se inclinó claramente del lado local. Los Packers aprovecharon la ausencia de Caleb Williams y limitaron a los Bears a solo siete puntos.
La victoria permite a Green Bay recuperar sensaciones y mantenerse en la pelea dentro de una NFC North que promete ser exigente. Chicago, por su parte, tendrá que demostrar que puede mantener su competitividad independientemente de quién ocupe la posición de quarterback.
Denver Broncos 23-17 Los Angeles Chargers
Denver se llevó una victoria importante ante unos Chargers que continúan sin ganar. Los Broncos supieron mantener su ventaja en un partido más igualado de lo que refleja la diferencia final y aprovecharon mejor sus oportunidades ofensivas.
Para Los Angeles, la derrota agrava una situación preocupante: cinco partidos disputados y ninguna victoria. El equipo necesita encontrar una respuesta inmediata para evitar que la temporada se le escape antes de llegar a su ecuador.
Detroit Lions 45-21 Arizona Cardinals
Detroit volvió a ofrecer una exhibición ofensiva. Jared Goff lanzó para 271 yardas y tres touchdowns, sin intercepciones, mientras que Jahmyr Gibbs acumuló 207 yardas totales y dos anotaciones por carrera.
Gibbs, de 24 años, alcanzó los 58 touchdowns combinados por carrera y recepción, superando el registro de Barry Sanders para un jugador menor de 25 años. Además, Amon-Ra St. Brown estableció un nuevo récord de recepciones para un jugador en sus seis primeras temporadas, con 584.
Arizona no encontró respuestas para frenar el ataque de los Lions. Detroit, cuando consigue imponer su ritmo ofensivo, tiene capacidad para convertir cualquier partido en una exhibición.
Baltimore Ravens 30-23 Atlanta Falcons (prórroga)
La jornada dominical estadounidense terminó con otro encuentro que necesitó tiempo extra. Baltimore se impuso a Atlanta por 30-23 en un partido que mantuvo la emoción hasta el final.
Los Ravens consiguieron cerrar el encuentro en la prórroga y evitar que la visita a Atlanta se convirtiera en un tropiezo. Para los Falcons, la derrota supone otra oportunidad perdida en una temporada en la que cada victoria empieza a ser importante para mantenerse en la pelea de su división.
Los grandes titulares estadísticos de la Semana 5
Más allá de los resultados, la jornada dejó varios registros que merecen destacarse:
- Aaron Rodgers: superó a Peyton Manning y alcanzó los 582 pases de touchdown contando temporada regular y playoffs. También llegó a 166 victorias en temporada regular.
- Drake Maye: se convirtió en el jugador más joven en combinar 350 yardas de pase, cuatro touchdowns aéreos, un rating de 150 o superior y una anotación terrestre en un mismo partido.
- Jaylen Warren: fue el sexto jugador de la historia en conseguir un touchdown de recepción de al menos 80 yardas y otro terrestre de al menos 50 en el mismo encuentro.
- Jahmyr Gibbs: superó a Barry Sanders como el jugador menor de 25 años con más touchdowns combinados por carrera y recepción.
- Amon-Ra St. Brown: alcanzó las 584 recepciones en sus seis primeras temporadas, superando la marca que tenía Justin Jefferson.
- Jaxon Smith-Njigba: se convirtió en el cuarto jugador de la historia en registrar al menos 100 yardas de recepción y un touchdown en cuatro de los primeros cinco partidos de su equipo.
- David Bailey: logró tres sacks en su quinto partido como profesional, una hazaña que solo dos jugadores habían conseguido en las últimas 24 temporadas dentro de sus cinco primeros encuentros.
Sensaciones de la jornada: los invictos resisten y los errores pasan factura
La Semana 5 dejó una conclusión clara: el margen entre ganar y perder puede ser mínimo, incluso para equipos que parecen tener el partido controlado. San Francisco necesitó una última patada para conservar su condición de invicto; Washington dejó escapar una victoria por errores de gestión; y los Colts fueron incapaces de frenar una ofensiva que encontró en Warren una amenaza constante.
En el otro extremo, los Patriots parecen haber encontrado una versión mucho más fiable de Drake Maye. Su actuación ante los Raiders no garantiza nada a largo plazo, pero sí demuestra el techo ofensivo que puede alcanzar New England cuando su quarterback juega con confianza y toma buenas decisiones.
Minnesota sigue ganando sin perder su identidad defensiva, Detroit vuelve a asustar con su capacidad anotadora y Pittsburgh ha encontrado en Rodgers y Warren una combinación capaz de resolver partidos. Mientras tanto, equipos como Miami, Tennessee y Los Angeles Chargers empiezan a necesitar algo más que buenas sensaciones para cambiar el rumbo de sus temporadas.
La NFL no espera a nadie. Y si algo ha demostrado este domingo es que, en una liga tan igualada, una sola jugada puede cambiar el relato de toda una jornada.












