Por Carlos García – Touchdown Diario
Atlanta Falcons 35 – Green Bay Packers 14 | Lambeau Field, Green Bay (Wisconsin) | Semana 3
Los Atlanta Falcons llegaban a Green Bay como el equipo más urgido de la Semana 3, tras dos derrotas de arranque y con un ataque que ni siquiera había pisado la zona roja rival en las dos primeras jornadas. Y eligieron el peor escenario posible para reaccionar: Lambeau Field, en la noche del jueves, ante unos Packers que llevaban trece temporadas consecutivas ganando su partido de estreno en casa. Ese dato, que parecía intocable, saltó por los aires. Atlanta arrolló 35-14 con una exhibición terrestre que dejó a Green Bay (1-2) con la sensación de que su defensa, hasta entonces sólida, había chocado contra un muro.
Un inicio de susto y la reacción de Penix
El partido no empezó como Atlanta necesitaba. Jordan Love encontró a Christian Watson con un pase corto para adelantar a los Packers en la primera posesión de la noche. Poco después, Michael Penix Jr., en su primer partido como titular esta temporada tras recuperarse de la cirugía de rodilla que le costó el final del curso pasado, lanzó una intercepción que hacía temer lo peor para una ofensiva que venía de dos semanas en blanco dentro del área rival.
Pero el guion cambió por completo a partir de ahí. Bijan Robinson anotó el primer touchdown de los suyos para igualar el marcador a 7 antes del final del primer cuarto, y ya no hubo vuelta atrás: los Falcons encadenaron 27 puntos consecutivos entre el segundo y el tercer cuarto para dejar el partido decidido mucho antes del descanso. Según recoge CBS Sports, Atlanta borró un déficit inicial de 7-0 anotando 27 puntos seguidos para tomar el control del partido en medio de una lluvia de abucheos en Lambeau Field.
Bijan Robinson, el protagonista absoluto
Si hay un nombre que resume esta victoria es el de Bijan Robinson. El corredor de los Falcons firmó una noche descomunal: 29 acarreos para 194 yardas (6,7 de promedio) y dos touchdowns, incluida una carrera de 55 yardas en el primer cuarto que fue la jugada más larga del partido por parte de Atlanta. Tras el encuentro, Robinson resumió la sensación del equipo señalando que por fin se habían quitado de encima el peso de no llegar a la zona roja, y que la idea era clara: anotar cada vez que pisaran esa zona del campo.
A su lado, Drake London volvió a demostrar por qué es uno de los receptores más completos de la liga: nueve recepciones para 194 yardas, su máximo como profesional, incluida una jugada de 68 yardas que terminó siendo la más larga de todo el partido. Según destaca CBS Sports, Robinson y London se convirtieron en los primeros compañeros en superar cada uno las 190 yardas de producción total en un partido a domicilio desde que Lawrence McCutcheon y Ron Jessie lo lograran con los Rams en 1976. El propio Robinson bromeó sobre su relación con London, a quien definió como su «hermano de sangre», subrayando que hacen todo juntos dentro y fuera del campo.
Penix, por su parte, completó una noche eficiente para tratarse de su regreso: 18 de 25 para 256 yardas, un touchdown por pase (a Austin Hooper) y esa única intercepción temprana, para una valoración de 101,4. Brian Robinson aportó su granito de arena en la tarea terrestre con 50 yardas y un touchdown adicional. La suma de todo ello dejó a Atlanta con 498 yardas totales por las 328 de Green Bay.
El derrumbe de una defensa que parecía intratable
Antes de este partido, la defensa de los Packers llegaba a Green Bay como una de las más sólidas de la liga, apenas unos días después de una actuación dominante ante los Jets. Sin embargo, esta vez no pudo frenar el juego terrestre rival: los Falcons acumularon 242 yardas por tierra frente a solo 17 de los Packers, una diferencia abismal que explica por sí sola el desarrollo del partido.
En el otro lado del balón, Jordan Love completó 28 de 53 pases para 312 yardas y dos touchdowns, cifras infladas en parte por la necesidad de remontar en la segunda mitad. El receptor rookie Matthew Golden fue su mejor arma, con cinco recepciones para 100 yardas y una anotación, mientras que Christian Watson sumó otra. Pese al volumen de balón, la ofensiva de Green Bay solo pudo anotar dos veces y nunca estuvo cerca de inquietar de verdad el resultado en el marcador.
Una noche histórica (para mal) en Lambeau
Más allá de la paliza en el marcador, el dato que más duele en Wisconsin es el de la racha rota. Green Bay llegaba a este partido con trece aperturas de temporada en casa consecutivas ganadas, un récord que compartía con los Miami Dolphins como el más largo en la historia de la NFL. La propia web oficial de los Packers recordaba antes del choque que esa marca, construida entre 2013 y 2025, era la más longeva de toda la franquicia. Esa hazaña se esfumó en apenas cuatro cuartos ante un rival que llegaba tocado.
De hecho, según recuerdan los análisis previos al partido, Green Bay no perdía un estreno en casa desde 2012, cuando cayó ante los San Francisco 49ers, lo que da una idea de la magnitud histórica de lo ocurrido esta madrugada en Lambeau.
Lo que deja el partido
Para Atlanta, este triunfo llega en el momento justo. Después de un 0-2 que incluyó la peor derrota en casa en la historia del Mercedes-Benz Stadium ante Carolina, el regreso de Penix Jr. bajo center ha coincidido con la reaparición del mejor Bijan Robinson y un Drake London que empieza a mostrar su techo real. La prensa de Atlanta destacó que la defensa también hizo su trabajo en la segunda mitad, sofocando por completo a Jordan Love y a la ofensiva de Green Bay, un contraste enorme con las dificultades que ese mismo grupo había mostrado en las dos primeras semanas de competición.
Para los Packers, en cambio, las preguntas se multiplican. La defensa que parecía un muro tras su exhibición ante los Jets sucumbió por completo ante el juego terrestre rival, y la ofensiva de Jordan Love, pese a las estadísticas acumuladas al final del partido, nunca logró imponer un ritmo real al encuentro. Green Bay (1-2) tendrá que reaccionar rápido si no quiere que este tropiezo en casa se convierta en el primer síntoma de una temporada complicada.
Atlanta, con este resultado, se coloca 1-2 y recupera algo de oxígeno de cara a las próximas semanas, mientras que la afición de Lambeau se queda con la sensación de haber visto caer, en una sola noche, tanto el buen momento reciente de su equipo como una racha histórica que parecía imposible de romper.












