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Draft 2026: los cinco mejores prospectos de wide receiver y running back

Por Carlos García— Serie Pre-Draft 2026

Con el Draft de la NFL a punto de arrancar en Pittsburgh, la atención de los equipos se reparte por todo el tablero de prospectos. Pero si hay dos posiciones que siempre generan debate, ilusión y polémica a partes iguales en los días previos, esas son el wide receiver y el running back. Este año no es una excepción. La clase de receptores del 2026 no pasará a la historia como la más profunda, pero su tramo alto tiene talento más que suficiente para cambiar ofensivas enteras. Y en cuanto a los running backs, Notre Dame ha enviado a Pittsburgh dos corredores que podrían terminar siendo los más impactantes del día uno. A continuación, analizamos los cinco mejores prospectos de cada posición con el respaldo de los analistas más reconocidos de la prensa deportiva americana.


WIDE RECEIVERS

1. Carnell Tate | Ohio State | 1,90 m — 92 kg

Hay consenso pleno entre los principales analistas del país: Carnell Tate es el receptor más completo y listo para la NFL de esta clase. Mel Kiper, Matt Miller, Jordan Reid y Field Yates, los cuatro grandes analistas de ESPN, lo tienen en el top dos de su posición. Jordan Reid, analista de ESPN, lo describe como un corredor de rutas pulido, capaz de ejecutar cualquier rama del árbol de rutas. Tate tiene un estilo deslizante que mezcla movimientos exagerados y fintas de cabeza, y es un receptor de manos naturales con un fantástico control corporal.

Los números lo avalan. En 2025 lideró la clase entre los receptores de referencia con un porcentaje de recepción del 77,3%, a pesar de tener el mayor promedio de profundidad de objetivo del grupo. Registró cero drops en 66 objetivos durante la temporada. Para los equipos, eso es oro puro: un receptor que convierte en completiones los pases difíciles y que hace subir el porcentaje de su quarterback de forma inmediata.

CBS Sports destaca su capacidad para high-pointear los pases en profundidad, incluso en situaciones disputadas, y elogia unos brazos de 78 pulgadas de envergadura que le dan ventaja para alcanzar el balón antes que los defensores. La comparación que hacen varios scouts con DeVonta Smith en su salida de Alabama no es casual: misma delgadez efectiva, mismo dominio técnico, misma capacidad para dominar en situaciones de uno contra uno.

Proyección: Pick 6-15 en la primera ronda. El receptor más pro-ready del draft.


2. Jordyn Tyson | Arizona State | 1,88 m — 92 kg

El prospecto más polarizante de la clase. Según Adam Schefter de ESPN, algunos equipos lo consideran el receptor con más talento disponible, pero otros han expresado preocupaciones tanto sobre su durabilidad como sobre su madurez. Eso define perfectamente a Tyson: un jugador de techo altísimo que genera tanto entusiasmo como dudas en los equipos que lo evalúan.

PFF lo describe como un prospecto con capacidad de WR1 y versatilidad. Su explosividad no es solo de calibre NFL, sino que tiene potencial para ser de élite en la liga. Si continúa refinando su técnica, especialmente en sus liberaciones y en el trazo de rutas, y puede mantenerse sano a pesar de un historial de lesiones consistente, tiene el potencial para desarrollarse como jugador del Pro Bowl e incluso All-Pro.

Sus números en Arizona State avalan el talento: dos temporadas consecutivas entre las mejores de la Big 12, con 75 recepciones para 1.101 yardas y 10 touchdowns en 2024, y 61 recepciones para 711 yardas y 8 touchdowns en 2025 pese a perderse tres partidos por lesión. Mel Kiper lo sitúa como su WR1 de la clase, destacando que su superpoder es estar libre incluso cuando parece completamente marcado: esencialmente incubrible en la zona de anotación.

Proyección: Pick 7-20 dependiendo de cómo los equipos digieran su historial médico. El mayor «o todo o nada» del draft en su posición.


3. Makai Lemon | USC | 1,80 m — 87 kg

El slot receiver más completo de la clase y el favorito de muchos entrenadores que lo han visto en persona. Un entrenador anónimo citado por Adam Schefter de ESPN fue rotundo en su elogio: «Este chico es un jugador de verdad. Sus habilidades con el balón son igual o mejores que las de Amon-Ra St. Brown. Si bloqueara en el juego terrestre, este chico tendría el mismo impacto si lo usas bien». La comparación con el receptor de los Lions, uno de los mejores internos de la liga, no puede ser más elogiosa.

PFF reconoce que Lemon carece de tamaño ideal y de atletismo de élite en línea recta, pero su coeficiente de fútbol, control corporal de élite y dureza competitiva lo convierten en un prospecto de categoría top-50. Proyecta como receptor titular dentro de las líneas, principalmente como slot, con valor adicional como retornador.

En el combine, el sistema Playmaker Score de ESPN lo proyecta para 597 yardas por temporada en sus primeros cinco años en la NFL, con comparaciones históricas que incluyen a Andre Johnson. Lemon es el tipo de receptor que los coordinadores adoran porque siempre está disponible, nunca tira el partido por la borda y convierte las situaciones de tercer down en primeras jugadas casi de forma automática.

Proyección: Pick 11-22. El slot receiver más fiable del draft, con capacidad de impacto inmediato.


4. Denzel Boston | Washington | 1,96 m — 96 kg

El físico no miente: con 1,96 metros y 96 kilos, Denzel Boston es el exterior más imponente de esta clase. Los equipos lo describen como «el receptor más seguro del pool del draft», aunque algunos apuntan que puede carecer del upside de alto nivel que tienen los nombres por delante de él en los rankings. Esa es exactamente su dualidad: una inversión muy segura con un techo algo más limitado que Tate o Tyson.

Boston es descrito por PFF como un receptor X de movimientos suaves con el tamaño y el perfil de habilidades para desarrollarse como titular exterior en la NFL. En Washington encadenó dos temporadas sólidas: 834 yardas y 9 touchdowns en 2024, y 881 yardas con 11 touchdowns en 2025, en una ofensiva que redujo significativamente su volumen de pase desde que jugadores como Rome Odunze salieron hacia la NFL. ESPN destaca que esas cifras son más impresionantes de lo que parecen, precisamente porque las consiguió en un sistema que pasó mucho menos que antes, y elogia su dureza y sus habilidades con el balón por encima de su velocidad.

Boston es el tipo de receptor que los equipos con un quarterback en desarrollo necesitan: grande, con manos fiables, dispuesto a ir a por el balón en situaciones comprometidas y con la envergadura necesaria para ganar en el punto más alto.

Proyección: Pick 20-32. El receptor más seguro del draft para quien busque un WR1 exterior sin sorpresas.


5. Omar Cooper Jr. | Indiana | 1,85 m — 86 kg

El nombre de Indiana lleva dos años apareciendo constantemente en las conversaciones del draft, y Cooper es uno de los motivos. Cuatro de los cuatro grandes analistas de ESPN lo tienen entre sus cinco mejores receptores de la clase, lo que habla de un consenso que no es habitual para un jugador de una universidad históricamente de segundo nivel en el panorama del fútbol americano.

Cooper es un receptor de rutas crisp, con una capacidad notable para separarse en la línea de scrimmage y crear espacio en las ventanas intermedias. Su temporada en Indiana, dentro de un sistema ofensivo que produjo a Fernando Mendoza, el quarterback más valorado de la clase, demostró que puede operar en entornos de alta exigencia y convertirse en la primera opción de un mariscal de campo en apuros. Su versatilidad para alinearse en cualquier posición del campo lo hace atractivo para múltiples esquemas ofensivos.

Proyección: Pick 15-35. El jugador con más valor por pick de todos los receptores de la clase.


RUNNING BACKS

1. Jeremiyah Love | Notre Dame | 1,83 m — 97 kg

No hay debate posible. Jeremiyah Love es el mejor running back de esta clase y uno de los cinco mejores prospectos del draft independientemente de la posición. Los cuatro analistas principales de ESPN lo tienen unánimemente como número uno en su posición, y las cifras que llevó a Pittsburgh hablan por sí solas.

Love lideró todo el fútbol americano universitario con 35 touchdowns en carrera y 40 desde la línea de golpeo a lo largo de las temporadas 2024 y 2025. En 2025 promedió 114,3 yardas por partido en carrera, un salto de 44 yardas por partido respecto a la temporada anterior, lo que le valió el Doak Walker Award como mejor corredor universitario del país.

Lo que lo distingue de otros running backs de alto perfil es que no tiene debilidad clara en ninguna faceta del juego. Con un 40 yardas de 4,36 segundos, está en el percentil 96 entre los correedores de más de 95 kilos que han pasado por el combine desde 2003. Esa explosividad se ve constantemente en la cinta: Love terminó entre los cinco primeros del país en carreras de más de 15 yardas y en breakaway rate. Pero no es solo velocidad: es un corredor físico que sabe correr bajo sus propios hombros y romper el primer contacto, acabando entre los diez primeros del país en yardas después del contacto.

Daniel Jeremiah de NFL.com lo describe como un corredor completo que nunca tiene que salir del campo porque puede correr entre los tackles, recepcionar el balón desde el backfield y contribuir lo suficiente en protección para quedarse en el campo en los terceros downs. Ese es el perfil que la NFL moderna está buscando desesperadamente: el corredor de todos los downs.

Proyección: Top 10. Posiblemente el pick más seguro de toda la primera ronda.


2. Jadarian Price | Notre Dame | 1,80 m — 92 kg

La vida al lado de Jeremiyah Love en Notre Dame no fue fácil para Jadarian Price: pocos equipos prestan atención al segundo corredor de un backfield cuando el primero es el mejor prospecto del draft. Pero Price tiene mérito propio más que suficiente para justificar una elección temprana en el día dos.

Price ganó honores de tercer equipo All-American en 2025, acumulando 674 yardas en carrera y 11 touchdowns en 12 partidos, con un promedio de 6,0 yardas por intento. Además, lideró la nación con un promedio de 37,5 yardas en sus retornos de kickoff, empatando en el liderato nacional con dos touchdowns de retorno.

NBC Sports destaca su carta de presentación: creación a través del momentum, con unas excelentes 4,28 yardas después del contacto a lo largo de su carrera, 73 tackles fallados en 281 carreras y un breakaway rate del 51,2% que muestra lo que ocurre cuando golpea el gap con convicción. Es un corredor de un corte que lee los bloqueos con limpieza y se dirige al norte en una hurry.

El punto débil de Price es el juego de pases: solo 15 recepciones a lo largo de toda su carrera universitaria apuntan a un rol más limitado en situaciones de tercera distancia. Pero como corredor dentro del esquema de zona, tiene la capacidad de ser titular desde el primer día en la NFL.

Proyección: Segunda-tercera ronda. El complemento ideal para equipos que ya tienen un corredor principal.


3. Mike Washington Jr. | Arkansas | 1,85 m — 101 kg

Si hay un nombre en la lista de running backs del 2026 que genera entusiasmo unánime por razones puramente atléticas, ese es Mike Washington Jr. El corredor de Arkansas llegó al combine con unas medidas que hicieron levantar las cejas a más de un scout: 1,85 metros, 101 kilos y un 40 yardas de 4,33 segundos. Esa combinación de masa y velocidad es extraordinariamente rara en cualquier draft.

El analista de AtoZ Sports lo describe como «un palo de dinamita disfrazado de jugador de fútbol americano. Explosivo. Es un corredor violento que es sorprendentemente fluido para lo alto que está construido». Su temporada en Arkansas fue sólida pero no espectacular, lo que en parte explica por qué no aparece más arriba en los rankings. Sin embargo, los analistas que se han sentado con la cinta coinciden en que el talento físico es de primer nivel.

Washington Jr. proyecta como un corredor de interior dominante en la NFL, con la capacidad de convertirse en un arma en el juego terrestre de corta distancia que pocos defensores querrán enfrentar de frente. Su desarrollo en el juego de pases será clave para determinar cuánto tiempo permanece en el campo.

Proyección: Segunda-tercera ronda. El corredor con el mayor potencial físico de la clase después de Love.


4. Kaytron Allen | Penn State | 1,80 m — 99 kg

Penn State tuvo la peculiar fortuna de tener dos running backs de primer nivel en el mismo backfield durante dos temporadas. El más reconocido mediáticamente fue Nicholas Singleton, pero los analistas que han profundizado en la cinta de 2025 tienen claro que Allen fue el corredor más completo y consistente de ambos.

NBC Sports destaca que Allen emergió como el verdadero caballo de batalla de Penn State, acumulando 1.303 yardas en carrera con una media de 6,2 por intento y 15 touchdowns, con una nota de 91,3 en carrera según PFF, manejando 85 más de porteos que su compañero de backfield. Allen gana con paciencia y pulido, usando pasos de ritmo para dejar que los bloqueos se desarrollen antes de explotar hacia adelante.

Sus pies son notablemente ágiles para un corredor de 99 kilos, creando ángulos de placaje favorables con giros, espines y deslizamientos laterales sutiles. La mejora en su breakaway rate, del 27,4% al 40,4%, subraya una mayor explosividad en el segundo nivel. En el juego de pases acumuló 70 recepciones a lo largo de su carrera, lo que lo convierte en una opción creíble en todas las situaciones. La gran incógnita es su velocidad cronometrada: no participó en las pruebas del combine, lo que añade incertidumbre a su proyección.

Proyección: Segunda-tercera ronda. El corredor más completo de todos los downs después de Love.


5. Jonah Coleman | Washington | 1,73 m — 103 kg

El físico de Jonah Coleman no se ajusta a ningún molde convencional: 1,73 metros y 103 kilos es una combinación que sobre el papel genera dudas. Sobre el campo, genera yardas. NBC Sports lo define como «construido como una bola de boliche humana que ha producido como tal durante cuatro temporadas consecutivas, registrando notas de 84 en carrera cada año de su trayectoria».

Su temporada de ruptura en Arizona, con una nota de 93,4 en carrera, un 6,8 de media por porteo y un breakaway rate del 55%, anunció unas habilidades de ruptura de tackles de élite. En Washington continuó con esa identidad: 67 tackles fallados en 192 porteos y una media de 4,12 yardas después del contacto a lo largo de su carrera. Sus 80 recepciones en 90 objetivos durante las últimas tres temporadas consolidan una utilidad real en todas las situaciones, con 1,73 yardas por ruta en 2025, segundo en su clase solo por detrás de Love.

El punto negativo: una lesión de rodilla que redujo su dinamismo en el tramo final de la temporada genera alguna duda sobre su durabilidad a largo plazo. Pero cuando está sano, Coleman es el tipo de corredor que los esquemas de brecha y potencia adoran: bajo, duro, difícil de derribar y siempre dispuesto a encontrar yardas extra.

Proyección: Tercera-cuarta ronda. El corredor más infravalorado de la clase y el de mayor valor por pick del día dos.


Conclusión: dos posiciones, un mismo mensaje

Lo que une a los diez nombres de esta lista es algo que va más allá de los splits del combine o los porcentajes de recepción: todos ellos tienen la capacidad de transformar una ofensiva desde el primer día. Carnell Tate puede elevar el porcentaje de su quarterback con sus manos. Jordyn Tyson puede hacer que una defensa se vuelva loca sin balón en la mano. Jeremiyah Love puede hacer que un coordinador ofensivo sea el más creativo de la liga simplemente por tener que diseñar cómo usarlo en todas las situaciones.

Cuando el 23 de abril arranque la primera ronda en Pittsburgh, algunos de estos nombres caerán donde nadie esperaba y otros subirán más de lo previsto. Así es el Draft. Así lo hace único.

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